Si hay algo que he aprendido de la maternidad es que a los bebés les encanta que los toquen, que les hagas caricias, mimitos y otros juegos que impliquen contacto piel con piel; por eso te digo ¡masajea a tu bebé!; le encantará.

Y bueno, para que vamos a mentir: a mí me encanta hacerles cosquillitas, darles besitos y darles mimos hasta que se cansan de mi. Cuando Niño Maravilloso nació tuve una experiencia fantástica, mi pediatra me ofreció apuntarme a unas clases de masajes para bebés y allí aprendí trucos para calmarlo cuando no podía dormir o tenía cólicos, a relajarlo antes de dormir y a como no, darle masajes que fortificaran nuestro vínculo. Tanto es así que a día de hoy sigue en nuestra rutina diaria y claro, ahora hemos añadido a mi Niña Preciosa, así que antes de ir a dormir mi casa se convierte en un spa infantil.

Algunos trucos que puedo compartir con vosotras es usar aceites vegetales de primera prensada o cremas ecológicas aptas para bebés, piensa que como la usarás a diario debe respetar su delicada piel. Elige un espacio en el que estéis cómodos los dos, que no haga frío para tu bebé, en invierno yo solía usar una estufa para calentar la habitación antes de darle el masaje. Es recomendable dejar en pañal (y si eres una valiente incluso sin él) al bebé para que esté más cómodo. El masaje debe ser firme pero con amor, usa vuestras canciones favoritas y sobre todo: disfrútalo, es un tiempo solo para vosotros dos.
Si quieres ver algunos otros trucos a la hora de masajear a tu bebé sigue el post de Mamas Full Time que incluye un vídeo con ejemplos.

¡tenemos una sorpresa para ti!

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