Amigas, os voy a confesar algo que parece un poco raro pero… Creo que todas hemos pasado por ahí. Cuando Niño Maravilloso ya se acercaba al año celebré mi cumple y mi marido me regaló un romántico finde fuera. El plan no podía ser mejor: hotel romántico, restaurante fantástico y un spa. Pero lo primero que hice fue pensar: y… ¿cómo salir sin el bebé?

Mi marido, que es Perfecto como bien sabéis, lo tenía todo planificado, mi madre iba a venir a cuidar del peque mientras nosotros disfrutábamos de todos esos placeres. Y aquí viene mi confesión: mi primera respuesta fue un no rotundo, no iba a dejar a mi pequeño por nada del mundo. Pero después de convocar el CAME (Comité de amigas Madres Expertas) vi que todas lo habían hecho en algún momento, que habían disfrutado de esa sensación de “ser novios” con sus parejas, habían vuelto más relajadas y con energías renovadas para seguir siendo la madre más guay de universo y que las abuelas se lo habían pasado en grande cuidando de los pequeños.

Así que, con algunas condiciones (como que el hotel no estuviera a más de una hora de nuestra casa) y alguna reticencia empecé a preparar la maleta para irnos los dos y empecé a preparar todo de planes de emergencia por si los zombies tomaban la tierra ese preciso fin de semana.

Por suerte, y como era de esperar no sucedió ninguna catástrofe (bueno sí, me olvidé de poner en la maleta el peine pero lo pude solventar rápidamente) y todos disfrutamos de unos días con experiencias nuevas. ¡Por cierto! Si buscas una de esas escapadas tienes nuestros packs Babymoon que son ideales para regalar.
Además descubrirás una serie de cosas a las que no les acababas de dar importancia y… bueno mejor que os cuente Amor de Batmami cómo salir sin el bebé y no morir en el intento.

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