Lo de los moquitos de los bebés da para muchos posts. El tema es infinito, al igual que los propios mocos, no se acaban nunca, ¿verdad? Cuando Niño Maravilloso era muy pequeño me preguntaba dónde tendría el depósito de moquitos, porque no me entraba en la cabeza que pudieran caberle en ninguna parte.  Supongo que a ti te pasa lo mismo, y si no es así, ¡felicidades! Tener un bebé sin mocos es como ganar la lotería de Navidad, creo. Si no has tenido tanta suerte estarás, como yo,  librando siempre la batalla contra el pegajoso enemigo.

Ya te había hablado de la diferencia entre el agua de mar y el suero. En esta ocasión te traigo un artículo más general e igual de imprescindible: Remedios contra los moquitos del bebé. Los blogueros de Padres en pañales  te explican en cuatro (incómodos pero necesarios) pasos cómo dejar las fosas nasales de tu bebé tan despejadas como un cielo de agosto en Sevilla; ellos te dan los mejores remedios contra los moquitos de tu bebé. Además de disipar algunas de esas dudas sobre el aspirador nasal que toda mamá se ha planteado alguna vez aunque le de vergüenza reconocerlo en voz alta: ¿hay peligro de tragarse los mocos en el proceso de aspiración (porque, al menos yo, por ahí  no paso, todo amor tiene un límite)? ¿corro el riesgo de perjudicar el cerebro de mi bebé si aspiro demasiado fuerte? ¿puedo electrocutar a mi bebé con un aspirador eléctrico?

En serio, lo del aspirador nasal no sé si es para reír o llorar. Ahora que Niño Maravilloso ya anda yo todavía lo sigo utilizando. Como no consigo que se esté quieto parece que de verdad voy pasando el aspirador por toda la casa,corriendo tras él con un extremo del aparato en la boca y el otro en la nariz de N.M. Luego está el momento de limpiarlo. Ya hace tiempo que hago de tripas corazón y los lavo y reutilizo, ¡porque al principio me daba tanto asco que los tiraba a cada uso (tal y como recomiendan en las instrucciones, ¡jeje, qué listillos!)y se me iba gran parte del presupuesto familiar en aspiradores nasales!

En fin, cuando una decide ser madre no se imagina la cantidad de batallas que va a tener que librar ni los escrúpulos que va a tener que dejar atrás si quiere salir victoriosa…

¡tenemos una sorpresa para ti!

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