Seguro que te ha pasado a ti también ver a un niño haciendo una escena a sus padres por la calle, y pensar, ¡qué maleducado! ¡Prometo que haré todo lo posible para que esto no me pase con mi Niño Maravilloso!

Pues a los ocho meses, en cambio, comencé a comprender que la educación de un bebé es mucho más difícil de lo que parece. Enfrentarse a los primeros berrinches no es fácil.  Sólo tiene ocho meses, ¡aún es difícil razonar con él! Y es que desde que NM empezó a tener libertad de movimientos, pues no hay quien lo pare. ¡Quiere hacer todo lo que le da la gana! Por una parte, es algo que me alegra mucho, porque es un niño curioso e inquieto, con muchas ganas de aprender. Por otra parte, a veces, me hace sentirme muy mal… Andar todo el día diciendo NO o hacerlo llorar todo el rato, pues no es agradable. Pero tampoco quiero mimarlo demasiado, que piense que puede salirse siempre con la suya. Además, la mayoría de las veces, lo que a él le apetece es, simplemente, ¡un peligro para su vida!

Otra cosa que descubrí a los ocho meses de Niño Maravilloso, imagino que como muchos otros bebés, es que su mente funciona sobre todo según el principio de contradicción: si yo le digo ¡No toques el enchufe! ¿Qué es lo que él hace? Pues salir corriendo, quiero decir, reptando como Rambo, a tocar los enchufes. Y no creas que se esconde, es un descarado… Me mira como diciéndome, ¡Mamá, desafío aceptado! Al principio intenté seguir los consejos de mi madre, pues viendo los resultados obtenidos conmigo, ¡tampoco lo hizo tan mal ; )! Mi madre me aconsejaba dejarlo llorar, decía que al principio lloraría muchísimo, pero que pronto aprendería que llorando no conseguía nada y que pararía de hacerlo. Pues esta técnica resultó muy dura para los dos, porque si él lloraba como una fiera cada vez que le quitaba el juguete que quería o le decía que no a algo, ¡a mí me entraban ganas de llorar como una magdalena al verlo con esa pena!

Por eso he escogido este artículo de Entre Comadres, que en mi opinión, encuentra un buen equilibrio entre permitirle hacer todo o ser muy estricta, además te da algunas técnicas para gestionar los primeros berrinches. Son 18 maneras de decir NO de una forma positiva o, al menos, intentando compensar la negatividad de esta palabra, porque si pudiéramos hacer el recuento al final del día, nos daríamos cuenta de que esta es ¡la palabra que más utilizamos.

¡tenemos una sorpresa para ti!

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